Cuanto sufrimiento ha experimentado la afición granadina en toda su historia y especialmente en las últimas dos temporadas pasadas. Pero éste se trataba de un sufrimiento diferente, ya que no es lo mismo luchar por conseguir la gloria que hacerlo por conservarla. Ya lo decía el dicho: “lo difícil no es llegar alto, sino mantenerse”.
Cuando en el pasado agosto se acabó el mercado de fichajes, Quique Pina y Juan Carlos Cordero habían cerrado una plantilla donde jugadores como Roberto, Siqueira, Mainz, Fran Rico, Yebda, Dani Benítez y Geijo se preveían como titulares o, al menos, se pensaba que iban a ser indispensables para que el Granada consiguiese la permanencia. Cuestiones del azar, los rojiblancos llegaban a la última jornada de competición jugándose el seguir en la “Liga de las estrellas” y, por distintos motivos, lo harían sin ninguno de los futbolistas citados.
Jugar en Vallecas ante un equipo que se jugaba la vida y ver en la alineación del Granada imágenes prácticamente inéditas como David Cortés por la banda izquierda, al capitán Manolo Lucena acompañando a Mikel Rico o mirar al banquillo y no ver prácticamente nada más allá de Abel Gómez, sin duda para los menos optimistas podría ser suficiente alegato para ver a su equipo en serios problemas. Sin embargo, los jugadores de Abel Resino fueron valientes y salieron a por el partido y, aunque en muchos momentos del partido el Rayo metió miedo, por lo general, el choque fue bastante igualado.
Pero lo cierto es que los aficionados estaban con los ojos en Vallecas y los oídos en otros dos choques cruciales. Los transistores eran indispensables ya que un gol del Rayo descendía al Granada siempre que Zaragoza y Villarreal marcasen. Los maños siguieron fieles a la polémica vertida en las últimas jornadas sobre su limpieza y, pronto, jugando con dos futbolistas más, se adelantarían en el marcador. Por su parte el Atlético de Madrid, casi contra pronóstico, desataría la euforia entre los granadinistas gracias al tanto de Falcao al final del partido.
El objetivo parecía conseguido cuando un gol de Tamudo en el minuto 90 en claro fuera de juego, a lo que hay que sumar el pitido final de partido por parte de Undiano Mallenco sin dejar que se jugasen los tres minutos de descuento, dejaba todo para lo que ocurriese en Castellón. El corazón volvía a acelerarse y los nazaríes imploraban el final del partido entre colchoneros y amarillos. Finalmente así fue y la alegría se desbordó dándose la bonita imagen de los dos equipos celebrando la permanencia sobre el terreno de juego.
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte y por ello el Granada CF tiene que aprender de las experiencias y en el futuro no dar nada por hecho ni celebrar de manera anticipada una permanencia porque la Liga, como competición, nos ha dado una gran lección a los que pudimos pensar que tras vencer a Getafe o Español estábamos salvados o que este año la permanencia quedaría por debajo de los 40 puntos.
El Granada CF ha tenido que luchar durante todo un año, y más especialmente en este complicado último encuentro, contra los nervios, las propias limitaciones económicas y deportivas de un club modesto, la suspensión de un partido y su reanudación a puerta cerrada, contra equipos con mucha más experiencia, árbitros e incluso comités de competición… y aun así, disfruten todos porque… ¡Granada es de Primera!
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Previas y Crónicas


De película. Ni el mejor guion de cine escrito por Spielberg se correspondería con lo vivido en Vallecas. Todas las cámaras se centraron en el duelo entre los dos recién ascendidos. El mundo del fútbol daba por hecha la salvación de dos ex gigantes del balompié nacional. La del Zaragoza, casi por decreto –no sabemos si futbolístico, institucional o divino- y la del Villarreal por potencial económico y de plantel. Pero hoy no había lugar para la historia.
Llegó la hora. El Granada CF se jugará mañanaen el estadio de Vallecas el continuar una temporada más en Primera División. Parecía hace unas semanas cuando se venció al Espanyol que al menos el último partido sería plácido para los nuestros, pero el destino le tiene guardado al equipo de Abel Resino lo mejor o lo peor, para la última jornada.
Como si de un adivino se tratase, el pasado viernes en las Jornadas de Periodismo Deportivo que se celebraron en Granada, el presidente Quique Pina advirtió, con una franqueza que sorprendió a todos los presentes, que el Zaragoza ganaría su partido por decreto y que, por su parte, el Granada lo tendría bastante complicado contra el Real Madrid, no sólo por la enorme calidad de los blancos, sino por la desacertada y cuanto menos sospechosa designación del colegiado maño Clos Gómez.
















